jueves, 16 de diciembre de 2010
Créditos, un mundo complicado
martes, 14 de diciembre de 2010
El discurso Mipyme
En México a pesar de ser las Mipymes generadoras de 72% de los empleos y constituir el 99.8% de las empresas del país, una de cada cuatro empresas al paso de cuatro años fracasa, según comenta Martín, R. (2008, P.203) en su libro Indicadores del fracaso de las empresas Mexicanas.
Ante esta situación, el gobierno, que se inconforma porque argumenta que la secretaria de economía por medio de diversas instituciones coloca a disposición de los empresarios programas de apoyo de diversos tipos.
Hay que señalar que dos son los problemas que dificultan el éxito de los programas del gobierno mexicano, el primero está relacionado con los requisitos inalcanzables para la mayoría de las microempresa y el segundo con el desconocimiento de la existencia de los programas de apoyo.
La Comisión Intersectorial de Política Industrial (CIPI), en su primer informe señaló que de 15 programas federales más importantes de apoyo específico para la Mipymes, existe un 87.35% de desconocimiento, de los estatales 96.65% y de los municipales un 99.23%.
La Secretaría de Economía y Nafinsa son las principales entidades gubernamentales que tienen programas de apoyo que son otorgados a través de organismos intermediarios financieros como los bancos.
Entre todas las instituciones gubernamentales las empresas tanto micro, pequeña y mediana tienen acceso a un total de 81 programas de crédito diferente otorgados a través de 34 organismos intermediarios.
Dependiendo de la necesidad del empresario estos créditos van desde los 50 mil pesos hasta los 4 millones de pesos y pueden ser cubiertos en distintos plazos de tiempo. Inclusive hay programas especiales para mujeres y para el sector agrícola.
Pero para que estos le sean otorgados al empresarios debe de acercarse a las instituciones adecuadas a pedir informes y por supuesto cubrir una serie de requisitos que es donde se rompe el hilo conductor de apoyos en ocasiones bien intencionados y que resultarían atinados para evitar que algunas empresas bajen su cortina y cierren operaciones definitivamente.
Debemos preguntarnos si se ofrece lo que el mercado requiere. Si el gobierno sabe de programas exitosos de micro-financiamiento que podrían ser un eficiente modelo para generar apoyo financiero a la micro y pequeña empresa, evitando quedar en la zona gris en donde no son consideradas y en la práctica transformar el discurso en realidad “Amarthya Sen”.
En colaboración con Miguel Ángel Olivares Urbina. Publicado en el Novedades Quintana Roo 18 de octubre de 2010.lunes, 13 de diciembre de 2010
Las microempresas, el sector olvidado
No se puede negar que la situación laboral está complicada, que en la actualidad la cantidad de empleos disponibles y generados por las grandes y medianas empresas es menor a la esperada por la sociedad, lo que orilla a muchas personas a buscar formas alternativas de tener un ingreso y esto es abriendo sus propios negocios.
Social y económicamente se minimiza el impacto de estás “empresitas”. Sin embargo, en el estado de Quintana Roo de un total de 38 mil 770 unidades económicas, existe un universo de 35 mil 516 microempresas que equivalen al 91.60% de las empresas que tiene el estado, contra 2 mil 580 pequeñas empresas, es decir el 6.6%; 522 medianas que representan sólo el 1.43% y apenas 152 grandes empresas que en este gran universo con trabajo llegan al .39%.
Los principales sectores de las microempresas en Quintana Roo son: Comercial, de Servicios e Industrial. Dada la orientación turística y de servicios que el Estado tiene, el 90% de estos negocios está orientado hacia el comercio o los servicios.
De estas 35 mil 516 microempresas empresas quintanarroenses, 18 mil 516 pertenecen al sector comercial y contratan en promedio a 4 personas cada una; el sector de servicios lo conforman 16 mil 788 empresas y en promedio le dan trabajo a 11 personas cada una y por último las 2 mil 802 empresas del sector industrial proporcionan en promedio 5 empleos cada una.
Dada la importancia que este sector tiene en él Estado, la Universidad del Caribe, siempre comprometida con la comunidad quintanarroense y en coordinación con Nacional Financiera y el departamento de economía y negocios de la institución educativa, realizó el pasado 4 y 5 de octubre un taller gratuito dirigido a este sector, para fortalecer su cultural empresarial y crediticia.
A dicho taller asistieron 49 empresarios locales, 44 alumnos del Tecnológico de Cancún que ya trabajan en proyectos especiales para formar sus propias empresas y 32 alumnos de la institución anfitriona.
Sin embargo, la participación y comentarios de los asistentes en el taller evidenciaron el poco apoyo o atención que sienten que el gobierno les brinda a través de programas de apoyo que impacten a este importante tamaño de unidad económica en el Estado, señalando que cuando se acercan a las entidades gubernamentales los documentos que les solicitan son casi los mismos que les piden a una pequeña o mediana empresa y entonces se quedan fuera por no poder cumplir con ellos, siendo que son unidades económicas con características distintas. En colaboración con Miguel Angel Olivares Urbina.
viernes, 10 de diciembre de 2010
¿Por qué no prosperamos?
Diariamente en el periódico se encuentran noticias acerca de la micro, pequeña y mediana empresa (Mipymes), de sectores que sufren problemas económicos, apoyos que brindó el gobierno que fueron bien o mal aplicados, inclusive de empresas que tras una gran inauguración con bombo y platillo hoy bajan sus cortinas porque no lograron posicionarse en el competitivo mercado actual.
No faltará quien piense ¿Por qué prestarle tanto interés a éstas si son “poco importantes” y no aportan nada a la economía? Y opine que hay que traer al país más compañías “grandes” que nos ayuden a prosperar.
Pero esas Mipymes que “no aportan nada” para algunos, según reportes de la Secretaría de Economía 2009 fueron generadoras del 72% de los empleos y constituyeron el 99.8% de las compañías del país y aportaron el 52% del Producto Interno Bruto (PIB). Lo que las convierte un motor medular de nuestra economía.
Ahora bien, ¿Por qué, si son tan relevantes las Mipymes para el desarrollo económico del país no se les da la debida importancia? Esa importancia no solamente se encuentra en manos del gobierno si no de los mismos empresarios que abren negocios sin una visión de largo plazo de lo que representa en verdad tener una empresa.
Según datos de la Administración Federal de Pequeños Negocios de los Estados Unidos (SBA) más de 50% de las pequeñas empresas fracasan en el primer año y 96% de ellas en el transcurso de los primeros cinco años.
Sí, lo sé esos “son datos de Estados Unidos” dirán algunos, pero si en la potencia mundial están así ¿Cómo estaremos aquí? ¿Cuántas empresas cerrarán al año de haber abierto? Les comento que cifras exactas no existen en nuestro país, pero ronda cercana a ese porcentaje, según datos de la Secretaría de Economía.
¡Es por la crisis! Dirán algunos amables lectores, pero en realidad el problema va más allá. Está relacionado con una mentalidad cortoplacista de querer “hacerse rico en un año”. Si, los mexicanos queremos ser ricos con poco esfuerzo; esa teoría de los japoneses de abrir un negocio y esperar mínimo 10 años a disfrutar de las ganancias, no nos funciona y queremos que al año el negocio que tenemos nos esté brindando utilidades y más que nada no pensamos en invertirlas, sino en “vivirlas”, ¡Por eso somos los jefes!
Esa es una parte de la historia. Pero el problema empieza antes incluso de que nazca la empresa, ya que iniciamos negocios porque “nos late”, “a todos los que tienen un negocio igual les va bien”; “el compadre tiene menos de un año con su negocio y ya hasta trae carro nuevo” y así podemos hacer la lista larga de razones equivocadas por las que abrimos una empresa.
Pensar en realizar un plan de negocios, estudiar al mercado donde nos vamos a posicionar, investigar qué tipo de crédito nos conviene más adquirir, si es que lo necesitamos, son algunos de los elementos esenciales para poder construir empresas con cimientos sólidos que puedan en verdad convertirse en la espina dorsal de la economía para que esas empresas que tanto necesita nuestro país funcionen, permanezcan y crezcan y así como nación prosperemos.
Publicado en el Novedades, Quintana Roo. El 4 de octubre de 2010